LA REVISTA QUE SALVA AL HOMBRE
Laura Camacho

Es la gerente de Google Colombia y la mujer que apuesta por el negocio digital en el país. Por Daniela Chinchilla / Foto: Pilar Mejía


Sonrisas. Eso es lo primero que usted ve cuando entra a las oficinas de Google Colombia. Luego, tranquilidad. Algunos empleados hablan en un corredor, otros toman café en una de las cocinas mientras discuten alguna idea y un joven trabaja en su portátil, sentado en el piso de la terraza con vista a los cerros orientales de Bogotá. ¿Cómo no sonreír?

Laura Camacho me recibe en una pequeña recepción del noveno piso de un edificio en la calle 92. Es una mujer alta, segura y, claro, sonriente. “Hola, esta en realidad no es la recepción, lo que pasa es que estamos en remodelación”. De hecho, Google adquirió la otra mitad de los últimos dos pisos del edificio y toda esta segunda ala estará adecuada para salas de reunión, los espacios más necesitados por los ‘googlers’, pues aunque existen los puestos de trabajo individuales, todos trabajan en equipo.

Laura creció en Bogotá, pasó por el colegio Santa María y luego se formó como comunicadora social en la Universidad Javeriana. En 2011 dejó su trabajo en Starcom Mediavest Group y se unió a Google Colombia, cuando todavía era una oficina muy pequeña. “Fui la empleada número cuatro, trabajaba al lado de una máquina de fotocopias”. Pero no pasó mucho tiempo antes de que la compañía abriera oficinas permanentes en la ciudad con todas las características de Google en el mundo. Esas mismas de las que usted seguro ya ha escuchado hablar y que envidiamos todos los empleados. 

Más que un buscador

Quizás usted piensa que Google es solo un motor de búsqueda por Internet —¿de verdad todavía lo piensa?—. Pero esa es únicamente una parte del negocio. La empresa nació en 1995 de la amistad de Sergey Brin y Larry Page, dos genios de las matemáticas y la ingeniería que se conocieron en el campus de Stanford y se inventaron un motor de búsqueda para la universidad. En 1997 estos dos tipos, ambos menores de 25 años, registraron oficialmente Google como dominio, empezando así a operar el buscador que le daría un giro completo a la Internet.

Google es hoy mucho más que una herramienta para buscar contenido en la red, es un generador de aplicaciones que lidera en el terreno de la publicidad digital y la reproducción de videos en Internet con YouTube. Tiene un sistema operativo para móviles (Android) que utiliza la mayoría de colombianos (no, el más usado no es iOS, señor Apple), ha creado formas de pago electrónico, promoción cultural y apuestas por el desarrollo social. Y esto solo es el negocio de Internet. Además de eso Google ha hecho emprendimientos en otros escenarios, como la investigación biológica sobre la vejez (Calico), la creación de productos inteligentes para el hogar (Nest) y compañías de inversión (Google Ventures y Google Capital). Por todas estas líneas de negocio es que Brin y Page decidieron crear este año Alphabet, la firma que abarcará todas sus empresas, entre esas la compañía de Internet Google.

Y esta última es la única que tiene presencia en Colombia. “Google es una compañía de tecnología, en el país el modelo que genera los ingresos de la empresa es la venta de publicidad en plataformas propias y de terceros, y una segunda parte que son las soluciones tecnológicas para empresas, como cloud computing y aplicaciones”, explica Laura.

El negocio ha crecido más rápido de lo esperado. Poco antes de que Laura se convirtiera en gerente general, Google volteó la mirada hacia Latinoamérica y, específicamente, hacia Colombia, cuando vio el potencial que tenía el mercado.

En este punto es cuando un torrente de cifras comienza a salir de la boca de la gerente de Google Colombia: “La penetración de Internet hace cuatro años estaba alrededor del 25 por ciento, hoy ya estamos en el 50. Es decir que de los 48 millones de colombianos, la mitad está conectada a Internet, y de ese porcentaje el 98 por ciento consume videos. De esos, el 80 por ciento está en YouTube. Eso nos da que Colombia tiene cerca de 18 millones de usuarios únicos en la plataforma de YouTube”.

Y continúa: “Hace tres años Colombia tenía la penetración de teléfonos inteligentes más baja de América Latina, hoy en día estamos en el 50 por ciento. Aquí, una de cada dos búsquedas se hace desde teléfonos”. Por estas cifras es que Google tiene todas sus apuestas en América Latina y en Asia Pacífico, porque en estas dos regiones es donde hay más posibilidades de crecimiento. Colombia se ha convertido en un país con grandes garantías para invertir en negocios digitales y para generar publicidad y mercadeo en este medio.

 

Google a la colombiana

A las 5 de la tarde el sol ya ha bajado e ilumina con fuerza la sala Tuparro, en donde estamos reunidas. Laura habla con entusiasmo del crecimiento del negocio. “Hoy ya somos sesenta empleados, trabajamos en microequipos en donde la innovación y la colaboración son transversales; nuestra estructura es completamente horizontal, esto quiere decir que yo soy la gerente, pero aquí yo no soy la jefe, la mayoría de las personas les responden a equipos que pueden estar en cualquier lugar del mundo. Y si hemos logrado crecer tan rápido es porque en Google tenemos una filosofía muy clara, somos absolutamente transparentes entre nosotros. Esto nos permite trabajar en un ambiente colaborativo, somos personas con pensamientos y culturas muy diversas y trabajamos como emprendedores, es decir, cumplimos nuestras obligaciones pero también nos salimos de ellas y siempre estamos pensando en crecer más”.

Laura sabe que todavía tiene mucho por hacer, poco a poco ha ido educando a las pequeñas y medianas empresas acerca de la importancia de las plataformas digitales para el crecimiento de sus negocios. Pero además, estableció un compromiso con el impacto que Google debe tener en las comunidades. “La de Google es una visión clara: organizar la información del mundo para que pueda ser encontrada y se vuelva útil”. Por esta razón apoya a las empresas pequeñas con herramientas gratuitas y da capacitaciones a personas que siempre han estado alejadas de la tecnología para que puedan montar un negocio y aprendan cosas tan básicas como manejar una cuenta de correo electrónico. 

“Tengo un compromiso especial con una realidad en Colombia. Cuando te das cuenta de la gran cantidad de mujeres que son cabezas de familia, simplemente no puedes hacerte la ciega. Porque muchas de ellas trabajan informalmente o son emprendedoras y resultan ser una fuerza laboral muy fuerte. Por ello, con el programa Women at Google, en donde obviamente también hay hombres, hacemos todo lo que podemos para apoyarlas”.

A nivel global, Google ha desarrollado miles de aplicativos, pero solo llegan a Colombia los que son compatibles con el mercado y la comunidad. Así, Laura lideró la acogida en el país de Google Classroom, en donde profesores y alumnos colaboran en tiempo real desde cualquier lugar del mundo. También hizo accesible el contenido de YouTube EDU —un canal que centraliza todo el contenido educativo del mundo— para los usuarios colombianos y se unió con el Ministerio de las TIC para capacitar en el uso de tecnología a bachilleres que no pueden entrar a una carrera universitaria, para que así puedan insertarse rápidamente en la vida productiva. 

Y como ama el arte, en una ciudad tan rica en arte callejero como Bogotá, trajo Google Street Art, un proyecto que así como Google Art —en el que usted puede ver en una galería las obras de museos de todo el mundo, incluyendo el Museo del Oro y el Botero—, permite encontrar más de 100 obras de arte callejero bogotano de artistas como Lesivo, Dj Lu, Toxicómano y Ledania.

A las 5:15, Laura revisa su celular. “A esta hora empieza a sonar. Cualquier mamá de adolescentes me entiende: entre las 4 y las 7 de la tarde pasa de todo”. Su hija, Cristina, le acaba de enviar una foto de la pantalla rota del celular de una amiga. Ella lo dejó caer. A los tres segundos entra un voice chat. “¿Se lo podemos pagar?”. Laura no deja que le manden textos, “que me llamen, ¡quiero escucharlos!”.  

A pesar de la importancia que le da al trabajo, su familia es prioritaria. Se levanta muy temprano: a las ocho de la mañana ya está trabajando con sus equipos, almuerza con otros ‘googlers’ para abrir la cabeza y escuchar nuevas ideas. Eso le permite estar a las cinco de la tarde de regreso a casa. “Existe algo que los jefes deben tener claro: nunca pongan a una mujer a decidir entre el trabajo y su vida personal, porque les va dejar todo botado. Las mujeres necesitamos espacio para la vida personal y somos lo suficientemente inteligentes, organizadas y comprometidas para manejar las libertades que nos den”. Es una líder, pero sabe que no puede serlo solo en la oficina. En casa también necesitan una y en la suya, nunca falta. 

 

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