LA REVISTA QUE SALVA AL HOMBRE
El alto Botero / Colombiamoda 2015

Hoy arranca oficialmente la nueva versión de Colombiamoda, que ayer en la noche tuvo el desfile 'AluSÍnante', de Francesca Miranda. Tiempo atrás nuestro director habló con la cabeza de esta feria, el Presidente Ejecutivo de Inexmoda, Carlos Eduardo Botero, y esto fue lo que le dijo.


Por: Francisco J. Escobar S. / Fotografía: Pablo Ángel
Publicado en la edición impresa de julio de 2013 

Pregunta que si quiero un café. Hay que pensar bien la respuesta. Vivimos en un país cafetero pero usualmente el tinto que se toma en las oficinas es lamentable. Me imagino una vieja greca, un líquido oscuro recalentado y un terrible dolor de panza. Digo, cortésmente: “No, gracias”. El hombre de 1,92 metros de altura se para de su silla, y vuelve a preguntar: “¿No quiere uno? ¿seguro?”, da unos cuantos pasos, se dirige hacia su propia máquina de espresso –tiene una en su despacho, y yo, torpe, no la había visto–, toma unos granos seleccionados, los mete en el aparato y en pocos segundos sale su café. Huele muy bien. Me mira con la pequeña taza en la mano: “¿Ahora sí quiere uno?”. Obvio. ¡Un espresso recién hecho! Hubiera comenzado por ahí. No debí haber desconfiado, estoy en la oficina del pereirano Carlos Eduardo Botero, quien desde 2008 es el presidente ejecutivo del Instituto para la Exportación y la Moda, Inexmoda (que, por cierto, cumple 25 años). En julio, Botero y toda la tropa de Inexmoda tienen un enorme protagonismo porque se lleva a cabo la principal semana de la moda del país: Colombiamoda, que este año aspira a generar negocios por más de 137 millones de dólares. Aunque durante todo el año este instituto se mantiene muy activo, es en julio cuando llega a su máximo movimiento. Y uno ve a Botero, multiplicado y ubicuo, en todos los eventos de esta feria. No se sabe cómo llega, pero ahí está, en todas partes. ¿Cuál es el secreto? ¿Un buen chofer? ¿Será el espresso?

En su perfil oficial corporativo, se lee que tiene 44 años, que estudió administración de negocios en EAFIT, que hizo una maestría en Gerencia Internacional en Oxford (Reino Unido), que trabajó en el sector financiero (Fiduciaria Suramericana y Leasing Suramericana), que probó la cosa pública (fue secretario de hacienda de Risaralda y hasta gobernador encargado) y su primer contacto con el mundo de la moda lo tuvo al ser director ejecutivo de la Cámara Sectorial Algodones, Fibras, Textiles y Confecciones de la ANDI –si el cargo era tan complicado de ejecutar, como largo de leer, pobre hombre–.

Lo que no dirá su perfil oficial corporativo, es que este estudiante del colegio Calasanz de Pereira se despierta todos los días a las seis de la mañana, se toma un vaso de agua que dejó reposando durante la noche, levanta a su hija de cinco años, Rebeca –en temporada de colegio–, le echa un vistazo a la pequeña Matilde (va a cumplir un año), y luego busca el iPad para revisar por un buen rato los periódicos nacionales e internacionales. A veces husmea en Facebook. Aunque cada vez menos. “Me parece que Facebook se ha convertido como en un libro de autoayuda, muy aburrido, ponen puras cosas del Señor de los Milagros; respetable, pero eso no es lo que estoy buscando. Creo que ahora disfruto más Twitter, me entero de más cosas por ese medio”. Botero se queja, en broma, y dice que se siente solitario en un mundo de mujeres, tanto en su hogar como en Inexmoda. Ellas son mayoría. “La otra figura masculina de mi casa, mi único amigo, es un gato que tengo”. El hombre se cuida, le toca. Ahora, después del trabajo, va al gimnasio, hace spinning –ha adelgazado más de 18 kilos– y vuelve a casa hacia las 8 de la noche. Trata de mantener sus rutinas. “Pero durante Colombiamoda es imposible, el trabajo es de 24 horas, sin descanso”. A su esposa, Cristina Toquica Naranjo, le ha tocado acostumbrarse a estos horarios.

Botero intimida un poco con su tamaño de basquetbolista, le cuesta conseguir ropa y zapatos con las tallas apropiadas. “Los trajes, por ejemplo, tengo que hacérmelos a la medida. Y encontré esa maravilla que es el Sartorial de Carlos Nieto, en Bogotá. Allá, mientras esperas, te tomas un whisky. Las camisas me las mandan marcadas. Nunca he sido vanidoso, pero, con este cargo, he entendido la importancia de verme bien y cómodo con lo que llevo puesto. Soy bastante clásico en mi manera de vestir, arriesgo solo de vez en cuando. Ahora, conseguir unos zapatos talla 12 aquí, es un sufrimiento, una labor imposible”.

Sale en las fotos de los eventos junto a Juan Manuel (ese Juan Manuel), los políticos de las regiones, las señoras bien, los empresarios reconocidos, los diseñadores más importantes, las modelos bonitas. Es experto en discursos. Pero afirma que es muy tímido. “Fui así desde niño. Era el alto de la clase en un colegio de curas y de puros hombres. Abordar a una niña me costaba, ¿qué le iba a decir? Era difícil. Hay algo que les agradezco mucho a mis padres: ellos, a mediados de los ochenta, me mandaron a estudiar a Bettendorf , un pueblo pequeño de Iowa (Estados Unidos), reconocido por su producción de cerdo y maíz. Ahí nadie hablaba español, ahí estaba solo, así que me vi forzado a relacionarme con otras personas, y además en inglés. Fue una experiencia maravillosa, fue despegar a la fuerza. Jugué fútbol americano y por ese deporte también conocí a mucha gente”.

En el bachillerato habilitó muchas materias, casi pierde décimo grado: “creo que no me gustaba estudiar”, pero en la universidad fue un alumno maravilla. Al enfrentarse a la vida laboral ha sido siempre honesto. Varias veces lo contrataron por decir: “De eso no sé, pero aprendo”. Así llegó a ser secretario de hacienda de Risaralda, Botero recuerda que “empezamos el trabajo con un déficit de ocho mil millones de pesos y entregamos un departamento saneado financieramente”.  En ese período fue también el gobernador encargado más joven del país. Cuando le ofrecieron su actual cargo en Inexmoda, repitió la frase, “No sé, pero aprendo”. Y ahora está aquí, haciendo espressos, a la cabeza de la moda colombiana y hablando de la importancia del sector textil: “Mire, este representa el 20 por ciento del empleo industrial en Colombia, y, aproximadamente, el 12 por ciento del PIB manufacturero y poco menos del 2 por ciento del PIB nacional. Son cifras importantes, es un sector con 100 años de tradición, ¿se da cuenta de lo relevante que es?”.

Si compraron esta revista a tiempo, estaremos a pocos días del inicio de Colombiamoda (del 23 al 25 de julio) y Botero me recuerda una y otra vez que: “todo el mundo piensa que se trata de puros desfiles, nada más; y eso no es así”, entonces, corporativo, metido en su cuento, me habla de los ‘tres ejes’ del encuentro: el comercial (el negocio), el académico (la formación), y las pasarelas (el arte, el show). “Estamos lanzando una feria nueva, paralela a Colombiamoda, que se llama Textiles2, que es como una pequeña Colombiatex; y tenemos el feliz anuncio de haber hecho una alianza con Cedemoda –feria que se realizaba durante los días de Colombiamoda, de manera alterna a esta–, así que estaremos todos, de alguna manera, bajo el mismo techo”.

Le digo que en Esquire seguimos lamentando el poco protagonismo que tiene la moda masculina en la feria. Él lo reconoce, hay solidaridad de género, sube los hombros y responde: “Es algo que tiene que cambiar, a los hombres tienen que pararnos más bolas”. Aquí queda constancia.

 

Nota de los editores: La situación, de hecho, ha empezado a cambiar. Hoy la presencia de diseñadores masculinos en Colombiamoda es mucho más fuerte. Mañana, miércoles 29 de julio, a las 11 a.m., tendremos en la pasarela Non Stop una buena muestra de moda masculina, con las jóvenes marcas: Erikó, Orozco Clothing y Mon & Velarde (varias de sus piezas las pueden ver en la edición impresa de Esquire Colombia, julio, 2015; aún en los puestos de revistas).

 


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