LA REVISTA QUE SALVA AL HOMBRE
Gustavo Barcia

Esta es la historia del mensajero que se convirtió en el dueño de la compañía. Se trata del CEO de WOBI, la empresa que este año trae el World Business Forum a Colombia. Por: Camilo Andrés Amaya G. / Fotografía: Ricardo Pinzón Hidalgo

 


Me cuenta que esa noche, mientras regresaba a casa con Mariate, su esposa, lo llamaron para decirle que el invitado ya había llegado. Minutos después, al cruzar la puerta, se encontraron con Francis Ford Coppola —el invitado— jugando con Elisa, su hija menor. “Y yo pensaba ‘este tipo, en mi sala, con mi hija de la mano. ¡Increíble!, no me puede estar pasando’”. Pero le pasó, como le han pasado tantas otras anécdotas con gente notable. Como esa ocasión en que Rudolf Giuliani, el célebre exalcalde de Nueva York, le salvó el pellejo y, ante la ausencia de otro conferencista, aceptó dar una charla extra sin cobrar un peso de más. O cuando, en un foro reciente, el extenista Andre Agassi lo abrazó emocionado (me muestra la foto en su celular) y le dijo que le había encantado trabajar con él. Gustavo Barcia es el presidente de WOBI (World Business of Ideas), una compañía que genera contenido de negocios y que está detrás del World Business Forum que este año, por primera vez, llegará a Colombia con invitados del calibre de Richard Branson (sí, el rubio melenudo dueño del Virgin Group) y Martin Lindstrom, entre otros.

Se nota que disfruta contando su historia, quizá porque es, en sí misma, una de esas narraciones inspiradoras que tanto le gusta oír. Se trata de la trayectoria vertiginosa de un pibe —Barcia es argentino— de 20 años que empezó como mensajero de la compañía y terminó comprándola 20 años después y convirtiéndola en un referente global. Hoy ese pibe tiene 42 años, ¡42 años!, y dicho así, parece que hubiera sido fácil, un apacible camino hacia delante. No fue así, por supuesto.

La historia empieza en Buenos Aires, en el barrio de Núñez, con un chico inquieto que no soportaba quedarse en casa sin hacer nada durante las vacaciones. Prefería buscarse cualquier “trabajito”que le permitiera no tener que pedirles dinero a sus padres. Así vendió alfajores con sus amigos del colegio, fue ayudante de ‘martillero’ de subastas y trabajó en un laboratorio fotográfico en donde… bueno, es un cuento gracioso que me pide que dejemos entre nos. Solo diré que incluye revelado análogo y una colección de fotos ajenas bautizada ‘la eroteca’.

Fue en unas de esas vacaciones soporíferas que llegó a postularse a un trabajo de mensajero en WOBI, cuando WOBI no era WOBI sino HSM. En ese entonces estudiaba Arquitectura, carrera de la que se graduó, pero que dejó de ejercer ese mismo día. Preparó la entrevista de trabajo a conciencia, como si se tratara del ‘laburo’ de su vida, como efectivamente resultó ser. “Pensé: ¿Y cómo te preparás para ser mensajero? ¡Pues tenés que aprenderte todas las direcciones!”. Así que el día anterior se aprendió todas las calles y cruces del sector financiero, y aunque nunca le preguntaron nada de eso, su meticulosidad le sirvió luego para armar una ruta perfecta durante sus trayectos como trabajador en el peldaño más bajo de la escala de la compañía. A los dos meses pasó a ayudar en la parte administrativa, sin ningún conocimiento de contabilidad. “Para mí hay dos cosas que son clave en la vida: inquietud por aprender y sentido común, no necesitás mucho más”. Ahí trabajó en facturación, cobranzas y tesorería. Luego fue director administrativo y más tarde jefe de operaciones y marketing. En el año 2000 le pidieron que fuera a México a lanzar el gran evento, el primer foro. 

Antes de lanzarlo, pocos creían en el proyecto. “Llegamos a México y dijimos que íbamos a lanzar este evento en el que reuniríamos a 3000 ejecutivos. Todo el mundo nos dijo que no funcionaría. Es más, que había una iniciativa muy parecida que no juntaba ni 600. No nos creían”. Pero el evento fue un éxito que ahora se realiza cada año en México, Nueva York, Madrid, Milán, Sídney, Hong Kong y, desde 2016, Bogotá. Un evento con speakers del más alto nivel (hombres de negocios, directores de cine, deportistas, actores, emprendedores…) cuyas experiencias “pueden servirles a otros para construir mejores empresas, mejores personas, con valores”. Y un acontecimiento tan exigente que Barcia dice que en cada foro envejece el doble que cualquier otra persona. 

Todo tiene que salir perfecto, pero muchas cosas pueden salir mal. Como cuando durante su primer discurso inaugural terminó diciéndoles a los asistentes que los baños quedaban “¡a la salida del universo!”; como la vez que a los dos autos que había puesto en la tarima una firma patrocinadora se les saltaron las alarmas en medio de una charla y nadie encontraba la llave; como esa otra ocasión en la que los muchachos del valet parking no daban abasto y le tocó a él, con su trajecito nuevo, ponerse a estacionar carros antes de abrir el evento, porque “hay momentos en los que te tenés que arremangar”. O como ese día en que todo estaba saliendo tan bien, que se lo comentó a alguien de su equipo y justo ahí se fue la luz (“nunca digás que todo está saliendo bien”).

Así, superando obstáculos, nadando contra la corriente, fue que hace año y medio decidió comprar la compañía. Era eso o irse de la que había sido su casa por 20 años, ya que estaba frustrado porque los socios fundadores se habían retirado y los que quedaron (dos grandes compañías editoriales) no tenían a WOBI como prioridad. Solo había un detalle: no tenía el dinero. ¿Cómo se compra una compañía de estas sin dinero? “Tenía cero plata, pero dije: lo que sobra en este mundo es plata, y lo que faltan son ideas y ganas de hacer las cosas. Agarré mi compu, hice una presentación sin que se enteraran los dueños, y me fui a buscar. Hubo muchos inversionistas interesados”.

Muy lindo. Pero, nuevamente: ¿Cómo se compra una compañía sin plata? “Tenés que ser un apasionado con lo que hacés, tenés que tener un buen plan del porqué querés comprarla y saber hacia dónde vas. Y salir a buscar dinero. A todos los que te van a comprar tiene que gustarles el proyecto y la gente que lo maneja. Y tenés que mostrarles que puedes darles muy buenos réditos económicos”.

Ahora dice que el plan es expandirse, crecer geográficamente. “Colombia fue el primero y ahora estamos pensando abrir dos países más en Europa. Actualmente estamos en España e Italia. Queremos crecer mucho más en Estados Unidos —en donde cada año se realiza el foro en el Lincoln Center— y estamos probando proyectos para ir a Asia, tocar India”. Lo dice impasible, como si en lugar de planear tomarse el mundo con su evento estuviera hablando de su próximo asadito dominguero. 

CATEGORÍAS
Edición Actual
Síganos
¿Nos busca? Aquí nos encuentra
© 2012 Todos los derechos reservados | Diseñado por OMEGA WEB SYSTEMS